El constructor de historias, Paleontología e Innovación

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Rafael Zaragozá
@RafazaragozaTC

Soy muy fan de los dinosaurios, no te voy a mentir. Bestias igual de grandes que edificios, terroríficas garras (…) Lo que siempre me fascinó era ver esos esqueletos en los museos y lo que más me llamaba la atención era que de todos esos huesos, tan sólo un par de ellos eran verdaderos. ¡Lo demás era una reconstrucción! Qué capacidad de inventiva tuvieron que tener los primeros paleontólogos, ya que sólo tenían unas cuantas pistas, por ejemplo,  a partir de un cuerno, se ponían a proyectar el animal entero. Si te soy sincero, me gustan más las ilustraciones de los paleontólogos del siglo XIX que los dinosaurios de Jurassic Park.

Ahora bien, ¿qué ocurre cuando comienzas una investigación para diseñar un producto novedoso? Cual arqueólogo de finales del siglo XIX, comienzas a recoger pistas físicas de tu objeto de estudio, ya sea una empresa o un usuario.

Si realmente estás buscando algo novedoso, no vas a encontrar muchas pistas o cosas que no sepas ya. Okey, imagina que encontramos una pista, un indicio, un hueso… Es el momento de generar tu hipótesis y construir la historia.

Me hace gracia cuando les piden a las personas o a los departamentos que trabajan en proyectos de Innovación, ingentes datos cuantitativos sobre el dinosaurio en cuestión (por seguir con la metáfora). Yo creo que esto no sirve de mucho, desde mi humilde opinión.

Si buscas generar algo nuevo debes lanzarte a buscar esas pistas escondidas, aquellas que están ocultas y a partir de ahí “construir” esa historia para luego validarla. Cuando tu creas la información a partir de indicios te estás adelantando a lo obvio y por tanto, tu investigación posee más valor para diseñar ese Producto / Servicio que quieres lanzar al mercado.

“No te conviertas en un investigador lento y pesado que solo recoge datos que ya conoces. No.”

Por ello, haz como los paleontólogos del siglo XIX cuando se empezaron a descubrir fósiles de animales que nunca habían visto, sé valiente, encuentra una pista y construye la historia jamás contada. Y muy importante, luego muéstrale esa historia a tu usuario para ver si eres capaz de sorprenderle.

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Innovación, menos es más.

En muchas ocasiones, cuando afrontamos un nuevo desarrollo, es decir, un proceso de innovación nos enfocamos en la necesidad de ser novedosos, de crear algo nuevo, y esta búsqueda nos lleva a querer idear, crear,desarrollar o implementar nuevas tecnologías, nuevos conocimientos….

Todo ello nos conduce a una elevada complejidad basada en nuestra propia acumulación y generación de información en donde solemos encontrarnos ante ciertos dilemas:

· ¿cómo procesar toda esta información?

· ¿cómo poner orden y generar valor?

· ¿qué debemos realmente hacer?

· ¿Dónde está lo novedoso?

En resumen, terminamos queriendo “reinventar la rueda”. Por contrapartida, muchas veces el conocimiento necesario para dar respuesta a nuestro enigma o planteamiento es mucho más simple, está cerca de nosotros y podríamos construir grandes cosas si simplemente recurriéramos más a menudo al saber popular, a las costumbres, a lo tradicional.

Muchas veces “menos es más”, y el excesivo foco en el desarrollo nos hace perder oportunidades sencillas que están a nuestro alcance en pro de búsqueda de metas elevadas difícilmente alcanzables. La innovación no se trata de aplicar complejos procedimientos, de buscar ampliar nuestras capacidades, de generar equipos complejos… sino sencillamente saber escuchar y observar.

Un buen ejemplo de ello es este apasionante caso es Oleicopiel, un producto desarrollado por tres enfermeros del Hospital de Alto Rendimiento de Puente Genil. Basado en el aceite de oliva para prevenir la aparición de úlceras en la piel de pacientes con problemas de movilidad o circulación, este remedio cordobés ya se aplica en ocho hospitales de la comunidad andaluza y ha empezado a probarse en otros de Madrid, Valencia y Galicia. Basado en la cultura popular del uso del aceite de oliva como elemento curativo para cortes, quemaduras, grietas en los labios… Oleicopiel contiene un 98% de aceite de oliva virgen extra obtenido de una manera especial y aplicado en aerosol de aluminio para conservar todas sus propiedades antioxidantes.

Sencillamente, una idea genial de buen uso del conocimiento popular como solución altamente efectiva y rentable (ahorro de costes en tratamientos).