Design & Business, una ¿nueva? historia de amor


En la era digital donde la industria está en evolución y se habla de la tercera revolución industrial, una nueva historia de amor surge en el caos predominante: el diseño y los negocios se han prometido. De un tiempo a esta parte, mucho se ha hablado de su romance, sus continuos escarceos, e incluso la aparición de nuevos vástagos en la familia (business design, service design…). Llevamos largo tiempo hablando de la importancia del diseño en la época actual, y como filosofías como el Pensamiento de diseño (Design Thinking) se está implantando en las cúpulas directivas y escuelas de negocio de primer nivel.

Un continuo acercamiento, una leve fusión que hace un par de semanas vio finalmente la luz: Accenture compró Fjord. Cuando el todopoderoso grupo consultor hizo su movimiento, a nadie le sorprendió. El acercamiento entre los dos mundos lleva tiempo en ebullición y finalmente ha dado su fruto, Accenture compra Fjord para conquistar los nuevos ‘gadgets’. A semejanza de las startups tecnológicas, creadas de manera autónoma e inmersas en rápidas adquisiciones, el caso paradigmático en sí mismo sigue la misma línea. La mejor manera de luchar la batalla, compra nuevas armas y adquiere ejército experimentado en unas prácticas.  Sin embargo, no es el primer ni será el último matrimonio, el camino ya se comenzó hace tiempo cuando Google compró el estudio creativo Mike y Maaike año pasado, por ejemplo. Facebook adquirió la experiencia del usuario de la empresa Hot estudio a principios de este año.

La importancia del humanismo y el saber hacer del mundo del diseño comienza a emerger como un valor fundamental necesario: más allá de generar negocios sostenibles y rentables asi como de desarrollar tecnología avanzada y puntera, debemos proveer una buena experiencia de usuario, enganchar con las emociones de nuestros clientes, y responder a sus inquietudes y necesidades más profundas. Sin embargo, algo tan nuevo no lo es así en realidad. Cuando echamos la vista atrás podemos recordar como a inicios del siglo pasado un pintor, inmerso en las artes y oficios como Peter Behrens subió a lo más alto de la empresa alemana AEG proporcionándole sus mejores años. La historia se repite en este nuevo siglo, Jonathan Ive, responsable de los mejores diseños de Apple como el Ipod fue nombrado recientemente no sólo amo y señor del hardware, sino responsable del desarrollo de software.

Un nuevo matrimonio, no tan nuevo…. Un divorcio doloroso que quedo atrás y tras curar la herida da paso a un nuevo enlace en la edad madura.

La fábrica vuelve a casa (II). Nuevas Fronteras.


En líneas generales, las impresoras 3D están comenzando a propiciar el cambio de la visualización de concepto que tenemos en mente de ¿qué es fabricar?, en pro de nuevos planteamientos y retos a acontecer, ¿qué nuevos objetos nacerán? ¿Cómo será la transición de la economía “analógica” a la “digital”?

Algo tenemos seguro, si algo se va a caracterizar este nuevo siglo esta será la singularidad, una persona, una necesidad, una solución.

Ante esta cuestión, es importante comenzar a desfigurar el producto como fin último, poco a poco los usuarios se están convirtiendo en Diseñadores, es decir, más que generar objetos debemos generar “herramientas” para que la personas puedan diseñar sus propias piezas. No podemos pedirle a la gente que aprenda programas informáticos de diseño 3D, es más, hay diseñadores que incluso los desconocen, debemos por ello crear herramientas intuitivas y fácilmente manejables. El cliente de hoy en día es un cliente activo, sabe lo que necesita, y comienza a buscar la capacidad de diseñarlo el mismo.

“Ahora el usuario está realmente en el centro de la innovación, estamos creando para un individuo desde su propia singularidad a través de la empatía. Ya no trabajamos para la masa, es más, comienza a ser en muchas ocasiones imposible, haciendo a todos infelices o apáticos.”

La industria está asustada, conmocionada y tal vez perdida en este nuevo paradigma, pero debemos asumirlo, debemos evolucionar, buscando nuevos modelos de negocio basados en una industria más humana, más creativa en manos de nuestros propios clientes. Por contrapartida, tal complejidad, nos muestra como acaban de nacer miles de oportunidades para generar nuevas soluciones, embebidas en nuevas preguntas que emergen no siendo aún contestadas.

Podemos asumir, habrá cambios sobre:

-…la manera de comprar: el poder imprimir objetos nos libera del actual sistema de “comprar lo que hay físicamente”, ya podemos crearlo e ir a recogerlo en la impresora más cercana, si no la tenemos ya.

-…la manera de producir: desligando el producto de la fabricación, más allá de comprar una pieza acabada puedes comprar el archivo e imprimirlo, e incluso modificarlo ligeramente para una personalización mayor.

-…la manera de entender los objetos: no importa que sea bello o feo, funcional o inútil. Antes lo decidía la industria o el diseñador de turno, dentro de poco ya no. El objeto es tuyo y tú decides sus valores y atributos (o a quien se lo regalas, claro). La funcionalidad de este la establecerás tú, acorde a tu persona: hablamos de la funcionalidad semántica.

-…la manera de interpretar la realidad: Objetos con nuevas interacciones sin las ataduras del mercado, nuevas modificaciones surgidas de la serendipia y el neosituacionismo. Podemos generar nuevos objetos y por tanto nuevos intangibles: ¿podemos generar una flauta con dos agujeros de más e inventar nuevas melodías?

Pero a nivel objetual este es el primer paso: la libertad recién descubierta emana la aparición de nuevas cuestiones, que poco a poco son proporcionadas de soluciones.

¿qué pasaría si pudiéramos imprimir comida?

Imaginas cocinar el plato que tú quieras con el sabor que prefieras, es más, con el aspecto que desees. Jugaríamos con la comida a niveles superiores; pero también, dejando el aspecto lúdico, ¿imaginas poder imprimir carne?, ya no tendríamos que sacrificar más animales y podríamos alimentar a la superpoblada población de nuestro pequeño mundo.

http://viamagna.es/blog/2013/01/impresora-3d-de-alimentos/

http://vozpopuli.com/sociedad/20373-ya-esta-aqui-la-carne-de-hamburguesa-de-celulas-madre-es-un-ser-vivo-pero-no-tiene-conciencia-ni-mente

¿qué pasaría si pudiéramos imprimir casas?

¿Imaginas poder construir tú solo la Sagrada familia? Por qué no, con paciencia claro. Puedes ir colocando pieza a pieza este edificio. ¿Cómo será la nueva arquitectura? Ya hay varios ejemplos, incluso el de construir en la luna.

http://www.designboom.com/architecture/foster-partners-to-3d-print-structures-on-the-moon/

¿qué pasaría si pudiéramos imprimir fármacos?

¿Imaginas tener la farmacia en tu casa o tener un fármaco específico para ti, para tu cuerpo o llevar esta impresora a lugares donde no llegan los fármacos? No es tan descabellado, ya se está haciendo y apenas esta comenzando….

http://www.ted.com/talks/lee_cronin_print_your_own_medicine.html

¿qué pasaría si pudiéramos imprimir órganos?

¿Imaginas que necesitas un corazón y en el hospital en menos de un día tienen uno sin esperar un donante compatible? ¿Imaginas poder reparar órganos tuyos que con el paso del tiempo que han sido dañados? Quizás al final tendríamos que autopoimponermos una fecha de caducidad porque se está definiendo el camino hacia la inmortalidad.

http://www.ted.com/talks/anthony_atala_printing_a_human_kidney.html?embed=true

En líneas generales, podemos ver desde hace un tiempo como el límite ya no es la tecnología, sino lo que queramos hacer con ella así como qué es lo que realmente necesitamos. Entramos en una era en la tenemos la capacidad de generar grandes preguntas hipotéticas bajo una simple estructura ¿y si…? Disponiendo de la posibilidad de proporcionarle respuesta. Puede que asuste al principio, pero piensa por ejemplo en el fuego: A nuestro antepasado también le asusto en un principio.

La fábrica vuelve a casa (I). Génesis e impacto.

¿Qué pasaría si una impresora en vez de usar tinta empleara una especie de polvillo blanco e imprimiera cosas reales?

Esta pregunta fue planteada por dos investigadores del MIT, Tim Anderson y Jim Bredt, derivando en lo que viene a ser por ahora la innovación más disruptiva y previsiblemente de mayor impacto en este nuevo siglo.

Tema comentado en exceso con bastantes artículos al respecto, poco nuevo se puede decir sobre que son estas impresoras 3D; si aún no lo sabes, banalizando en cierta medida podríamos decir:

“imagina cualquier pieza, no importa lo compleja que sea, tu créala en tu ordenador y posteriormente imprimimela en un objeto tridimensional”

Para más información al respecto o ver su funcionamiento, revisa los siguientes enlaces:

http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2011/09/110810_video_impresora_3d_cara_rostro_dos_med.shtm
http://blog.make-a-tronik.com/impresion-3d/
http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2010/11/101112_video_impresora_tres_de_lh.shtml

Actualmente, las nuevas cuestiones que surgen al respecto son diversas:

¿qué consecuencias va a tener la introducción de este nuevo invento que lleva ya más de treinta años investigándose en nuestras vidas?¿cuál será impacto efectivo y real?¿qué nuevas preguntas aparecerán?

Hasta ahora, para abordar un problema en el campo del objeto, uno de los límites que se enfrentaba cualquier creador era el material, el cual definía en gran medida el aspecto y la función del mismo. Con la aparición de las impresoras 3D, el límite se ha roto, hecho trizas de un plumazo. Por tanto, la frontera no se encuentra en la forma material sino en la extensión del uso y aplicación de la herramienta que ha liberalizado los límites de la “capacidad” planteando nuevos retos: ¿podemos imprimir comida? ¿Casas? ¿Órganos?… La pregunta no es el “Cómo” sino que se transforma en el “Qué” y “para Qué”.

En adición a esta primera visión, la tecnología en cuestión también va a tambalear nuestro paradigma en el paisaje fabril por ciertas razones:

-Libertad en el diseño: Nos encontramos por primera vez ante la posibilidad de generar cualquier pieza sin ataduras de la actual industria – no necesitamos ni moldes, ni herrajes, etc. No importa la complejidad de la pieza, ya que de una sola vez podemos hacerla.

-Competitividad: Ya no necesitamos grandes tiradas de productos para abaratar costes minimizando los costes fijos, ni inversiones desorbitadas para probar o implantar un producto. Igualmente podemos fabricar bajo pedido, se acabó el “stock”: lo quieres, lo imprimes.

– Reducción de desperdicios: Solo imprimimos lo que necesitamos, sin utilizar ni un gramo más de material, todo lo contrario con las actuales técnicas industriales, que aunque están optimizadas, aun generan desperdicios.

– Menos impacto en el ecosistema: La fábricas locales poco a poco irán propiciando el desarme de la actual deslocalización de las fábricas. Extendida la tecnología, ya no fabricaremos en la otra parte del mundo, sino en nuestra ciudad e incluso en nuestra casa. Con ello reduciremos en cierta medida el impacto de Carbono que conlleva la logística actual.

-Rapidez: Podremos en cuestión de horas tangibilizar un producto e implementarlo en un par de días en el mercado. Prototiparemos e iteraremos sobre el camino.