Design Thinking, ¿moda? ¿necesidad?

Continuando en la línea de nuestro último post publicado, ayer nos encontramos con una reflexión de nuestro buen amigo Miguel Macias en el que precisamente nos menciona, realizando una reflexión acerca de una pregunta planteada hoy en día de si el Design Thinking (DT) es una moda pasajera o ha venido para quedarse. Dicha reflexión lleva tiempo moviéndose en el mundo anglosajón donde eminencias del mismo como BRUCE NUSSBAUM, uno de los mayores defensores del Design Thinking han comenzado hablar de la muerte del mismo, y la necesidad de buscar el próximo paradigma.

Sea como sea, el tiempo nos dirá y como todas las anteriores tendencias en Management tales como 6 Sigma, Casa de la Calidad, Marketing Mix… o cualquier teoría o praxis anterior el Design Thinking encontrará su lugar, razón de ser o reestructuración en una tendencia posterior. Ya que si algo prima en todas ellas es que siempre quedan unos valores intrínsecos, herramientas o actitudes desarrollados al interiorizar estos cambios y aplicarlos en la empresa, que en definitiva ayudan a crecer y adaptarnos, a encontrar que funciona y que no funciona.

Por ello, ante este debate abierto, no podemos sino admitir con seguridad que el Design Thinking ha supuesto un antes y un después, un momento en el que las empresas se quedaron sin armas para competir ante la complejidad de inicios del siglo XXI y que ante la interiorización de esta filosofía se ha demostrado la necesidad de ser más creativos, flexibles, y abiertos a abrazar la incertidumbre. La seguridad y los planes estratégicos a largo tiempo son hoy en dia una quimera, que aun necesarios deben estar apoyados por un plan B o un plan de actuación ante riesgos. Es ahí donde aparece el valor intrínseco del DT, y es algo que aún incipiente, todavía está por reposar en las compañías.

Podríamos elucubrar, divagar y dialogar durante horas, días y semanas sobre el impacto del DT en el mundo de los negocios así como las causas de su critica actual, si bien, permitirme poner en valor aquellas reflexiones personales que han surgido ante todos inputs desde una visión holística.

Actualmente cuando se comienza a juzgar la adecuación del Design Thinking como práctica empresarial caemos en la idiosincrasia de no entender realmente de que estamos hablando. Usualmente identificado el mismo por la modelización realizada por empresas como IDEO o entidades como Stanford, no llegamos a comprender que todas ellas son realmente “metáforas” del DT, una descripción explicita en un modelo con objeto de crear un lenguaje común para la colaboración entre profesionales o la transmisión de conocimiento. Sin embargo, como la creatividad en sí misma, se trata de una actitud o capacidad, que se puede entrenar y desarrollar, al igual que entendemos que cualquier técnica de creatividad son eso, herramientas, que capacitan pero no son un fin en sí mismo. Por contrapartida la rápida divulgación de citados modelos así como la adquisición de los mismos por perfiles externos al mundo del diseño ha provocado un nexo o unión entre actitud y modelo, lo que ha desembocado en que en segundas fases de transmisión la actitud se pierde en pro de la compresión de un modelo o metodología de trabajo.

A último término este hecho provoca una alineación total entre una serie de pasos cohesionados y ligados al uso de unas herramientas concretas que se interiorizan como un “procedimiento” , convirtiéndose de manera natural en un mero proceso de mejora continua, no discerniendo mucho de los sistemas actuales, sino siendo “uno más”. Por ello, llegando a ese punto, la promesa realizada por el Design Thinking queda en entredicho, ya que no consigue alcanzar las cotas de novedad e innovación esperadas.

Todo ello en su conjunto, es lo que viene a decir Bruce en su post en FastcoDesign, como experimento, hemos fallado por no saber transmitir que más allá que un proceso “design Thinking” es una actitud o manera de entender y redefinir los problemas, proveyendo una lente fresca. Sin embargo, no hay que perder la esperanza, ya que la esencia del mismo si que ha calado, y ante todo en el mundo actual tan complejo, entendemos que se deben hacer las cosas diferentes y con otras perspectivas. El Design Thinking sin duda, tarde o temprano encontrara su lugar, y bien será un momento del pasado que nos hizo reflexionar, o conseguirá integrarse correctamente en nuestro día a día en la gestión empresarial.